Los pellets: un combustible sostenible para eltercer milenio

Los primeros pellets de madera aparecieron en Suiza a finales de los años 90. Enseguida despertaron interés como complemento de los troncos y las astillas.
Dos ventajas importantes respecto a los surtidos «clásicos»:
- Una alta densidad energética: aproximadamente el doble que la de los troncos y cuatro veces mayor que la de las virutas. Una caldera que consumía 2’000 l de gasóleo al año solo necesita, con una calefacción de pellets, solo necesita más o menos el doble de espacio de almacenamiento que antes, lo cual suele ser factible.
- Una materia prima «que ya está ahí»: al principio, los pellets procedían exclusivamente de los residuos de los aserraderos y las cepilladoras (serrín, virutas, astillas). Unos «residuos» que se han convertido en una energía de calidad.
Como era de esperar, las primeras calefacciones se instalaron sobre todo en viviendas unifamiliares. Así, los pellets han acercado la energía de la madera a un público más joven y urbano, menos vinculado al bosque.
A tener en cuenta: en Suiza, los pellets procedentes de madera forestal y biomasa agrícola siguen siendo poco comunes. Los residuos de la segunda transformación (carpintería, muebles) no están permitidos, ya que ya no se encuentran en su estado natural.
Dos mercados que no se comunican entre sí
1998–2023:
- El número de sistemas de calefacción de pellets (incluidas las estufas) ha pasado de 172 a 32 367.
- El consumo anual ha subido de 850 t a casi 430 000 t, y se estima que alcanzará las 550 000 t para 2027.
Su uso va mucho más allá de las viviendas unifamiliares: edificios, urbanizaciones, hoteles, complejos turísticos. La razón: ocupan poco espacio y el sistema de alimentación por insuflación es más sencillo que con las astillas. Esta fuerte demanda plantea la cuestión de la seguridad del suministro de pellets y materias primas.
Orden de magnitud de la materia prima:
- Al aserrar 1’000m³ de madera en rollo se generan unas 90 t de serrín y virutas + 110 t de astillas → potencial teórico de 200 t de pellets.
- 2007: 2,4 Mm³ de madera aserrada → aprox. 480 000 t de potencial.
- 2023: 2,0 Mm3 de madera aserrada → aprox. 400’000 t de potencial, es decir, menos que el consumo real.
Estos volúmenes son solo teóricos: muchos aserraderos utilizan sus propios residuos (secado, redes de calefacción) o los destinan a sus fábricas de pellets. La industria de los tableros aglomerados también tiene una gran demanda. Resultado: las importaciones anuales de pellets rondan desde hace años las 100 000 t. En cuanto a las importaciones de serrín y virutas para la fabricación de pellets, son difíciles de cuantificar.
Punto clave: los aserraderos no aumentan su producción porque la demanda de pellets está subiendo. La producción de madera aserrada depende sobre todo de la situación del sector de la construcción, tanto en Suiza como a nivel internacional. Ambos mercados están desvinculados. Lo que durante mucho tiempo fue una ventaja («la materia prima está disponible de todas formas») se ha convertido hoy en una limitación.
Nuevas materias primas, nuevos conceptos
En 2022, Suiza y gran parte de Europa temían que hubiera problemas de suministro de leña para calefacción, sobre todo de pellets. Algunos países llegaron a plantear la suspensión de las exportaciones en caso de crisis. La crisis se evitó, sobre todo gracias a que el invierno fue suave.
Sin embargo, todo apunta a que la demanda seguirá subiendo. Por razones medioambientales y de política energética, el objetivo no es limitarse a responder con más importaciones (pellets o materias primas). La regionalidad y la economía circular siguen siendo argumentos decisivos; si no, más vale importar petróleo o gas.
Conclusión: los yacimientos centralizados de materias primas para pellets ya se explotan en gran medida. Lo lógico es ahora analizar los recursos descentralizados de la silvicultura y la agricultura.
Con laplanta de peletización móvil PROXIFLEX, una solución técnica de probada eficacia permite que la producción se adapte a estos recursos descentralizados. El resultado: distancias de transporte cortas y un excelente balance ecológico.
por Andreas Keel, 16/03/2025
